Lo más importante de lo menos importante

Si tuviese que contar cuantas veces le digo a mi novia eso de: “cariño, perdona, esto es ya lo último que te cuento sobre fútbol…”, la verdad es que podría haber talado todos los árboles del Amazonas y todavía me faltaría madera para fabricar ábacos con los que llevar la cuenta. Y eso que mi pareja es muy futbolera, pero, evidentemente, hay que admitir que lo que disfruto hablando sobre fútbol llega, en muchas ocasiones, a rozar lo obsesivo.